Rendirse

Dejar de oponer resistencia.

De acuerdo a los sutras de Patanjali, las causas de sufrimiento son cuatro. La primera es ignorancia, no saber quiénes somos y la última es miedo a morir. Lo cuál resulta paradójico puesto que si no sabemos quiénes somos, cómo podemos temer disolvernos…..?

De acuerdo a Patanjali abhiniviesa (el término en sánscrito para cuarto klesha) es algo que todos los seres experimentan, desde el insecto más minúsculo que teme ser arrastrado por la corriente hasta los más dedicados sabios cuando les llega la hora de enfrentar su última exhalación. Como organismos vivientes tenemos un miedo innato a la muerte dictado por el instinto de supervivencia, de esta forma nos preparamos reaccionando de diferentes formas ante situaciones amenazantes. Nos aferramos a la vida con la misma fiereza que en ocasiones nos resistimos al cambio.

Otra forma de ver abhiniviesa es el miedo del ego a desaparecer, que puede resultar tan aterrador como el miedo a morir, en ambos casos, desaparecemos. Incluso, llevándolo más allá, se podría decir que abhiniviesa es el miedo al yoga mismo, pues ¿no es la disolución del ego durante largos periodos de tiempo el resultado de una práctica de yoga consistente? Liberar la narrativa sobre nuestro personaje construida en base a nuestra experiencia personal.

Nuestro mecanismo de supervivencia hace que identifiquemos de forma más rápida situaciones de miedo, amenaza y peligro que situaciones que nos proporcionan bienestar. Nuestro sistema nervioso está listo para responder en modo lucha o huida desde hace miles años. Esta situación pasa a nuestra memoria a largo plazo, la que constituye nuestro subconsciente y almacena las experiencias en base a las cuáles construimos nuestra narrativa, en 1 o 2 segundos. Cuando disfrutamos de una experiencia placentera sin embargo, tarda hasta 30 segundos en almacenarse en nuestra memoria a largo plazo…….

Isvara Pranidhana es el quinto niyama (Niyamas: pautas de comportamiento que facilitan nuestra interacción con el mundo exterior) y se traduce como rendirse o entregarse a Ísvara o Dios. Si no creemos en Dios, Isvara Pranidhana se traduce como rendirse o entregarse a lo desconocido. Es decir, desconocemos el resultado final de nuestras acciones. Independientemente de lo definido que sea nuestro plan o de las buenas intenciones con las que emprendamos dicha acción el resultado final puede ser inesperado. El grado de esfuerzo que empleamos para emprender algo y llevarlo a término es limitado y llega un momento en que hay que soltar y confiar en que algo o alguien se ocupará de llevarlo a término.  Lo mejor entonces es hacer lo que tengamos que hacer de la mejor forma que sepamos/podamos sin preocuparse por el resultado.

Confiar es muy dificil. Confiar y dejarse llevar en la incertidumbre es brutalmente dificil.

Pero ¿podemos llegar a hacerlo?. La práctica de yoga, cada día, realizada con atención e intención nos ayuda en esto. Sólo se requiere una pregunta muy sencilla: voy a ver qué hay hoy aquí. No qué voy a conseguir hoy, no, sino qué voy a descubrir sobre mi hoy es un ejercicio de  confianza en lo que no sabemos qué nos va a deparar la experiencia que vamos a emprender pero a la que aún así dedicamos nuestro esfuerzo. Durante la práctica sensibilizando y afinando la atención a través de la respiración , de la mirada. Sólo observando qué pasa ahí. Pues ¿de qué va todo esto entonces sino es acabar con la primera causa de sufrimiento, no saber quién soy? Sólo así es posible empezar a redescubrirse. Mirando, no esperando a que pase algo.

Llegar al momento de exquisita disolución que es Savasana, por algo es denominada la postura del cadáver, en absoluta entrega ; y cuya medicina sólo es posible saborear desde la no resistencia, desde la rendición. Por algo es la postura más difícil de hacer. Acostumbrados a esperar un resultado, a ver compensados nuestros esfuerzos con algo tangible y medible es contradictorio con simplemente no hacer, no esperar.

Savasana es de esas posturas a las que no se les presta la atención suficiente y sólo ahí es donde se produce la alquimia.

Estar dispuesto a soltar las identificaciones del ego es tremendamente complicado pero no imposible. Y de esta forma, con dedicación, comprensión y grandes dosis de compasión, a medida que vamos desvelando las capas que forman nuestro personaje, la promesa del reencuentro con quién eres en realidad, la liberación de las falsas ilusiones, es posible.

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