Procesar

Una emoción es el reflejo de un pensamiento en el cuerpo. Puede ser una respuesta a una situación o suceso reales, pero será una respuesta al suceso visto a través de la interpretación mental. Aunque el cuerpo es muy inteligente, no puede distinguir la diferencia entre una situación real y un pensamiento, reacciona a todo pensamiento como si fuera una realidad. No sabe que es sólo un pensamiento. Para el cuerpo, un pensamiento inquietante, que da miedo, significa “estoy en peligro” y responde a eso aunque esté tumbado en una cama caliente y cómoda por la noche. El corazón late, los músculos se contraen, la respiración se acelera; se prepara para responder ante el supuesto peligro.

Estrés es, básicamente, el tipo de respuesta que damos hacia el entorno en el que vivimos. A nivel físico, el sistema nervioso simpático bombea adrenalina y cortisol para mantener los niveles de alerta al máximo y prepararnos para tomar acción. Esto supone que cuanta más carga ambiental recibamos o percibamos más activa se mantiene la rama del sistema simpático.

Si no somos conscientes, es decir, si no somos capaces de distinguir qué es lo que requiere acción de lo que no, poco a poco vamos perdiendo la capacidad de ser receptivos a situaciones que no requieren ningún tipo de intensidad (que no respondan lo suficientemente rápido a un mensaje telefónico, un pequeño contratiempo, que tu hijo tire el vaso de leche) sintiéndonos superados por una situación cotidiana. Estas son señales de que los niveles de nuestra carga ambiental son demasiado elevados.

Se va produciendo una acumulación de energía pero como el peligro es solo una ficción mental, la energía no tiene salida. Una parte realimenta a la mente y genera aún más pensamientos de ansiedad. El resto de energía se vuelve tóxica e interfiere en el funcionamiento equilibrado del cuerpo. A nivel físico, las hormonas que se generan, adrenalina y cortisol, se producen más rápido que se liberan y, entre otras consecuencias puede terminar produciendo problemas digestivos debido a la inflamación, tanto del tejido conectivo como del estado mental y emociones. 

En yoga elemento fuego gestiona nuestra capacidad de digerir, referida tanto a comida como a experiencias. Según la tradición dicho elemento se aloja en nuestro aparato digestivo. Uno de los objetivos de la práctica de asana (posturas) y pranayama (ejercicios de respiración) es el de optimizar nuestra digestión. Este hecho tiene repercusiones positivas tanto en la salud física como emocional, puesto que el sistema nervioso alojado en el intestino une las funciones intestinales con los centros cognitivos y emocionales alojados en el cerebro.

Dentro del sistema nervioso autónomo tenemos dos ramas, una es la que corresponde al  sistema nervioso simpático, que nos mueve hacia la actividad y la acción, y la otra al sistema nervioso parasimpático cuya función es la de descansar y digerir. Cuando nos relajamos, calmamos, estamos digiriendo alimentos, durmiendo o simplemente exhalando aire, el sistema parasimpático va a ser el dominante. Estas dos ramas trabajan juntas cada segundo del día. Cada vez que nuestro corazón late y cada vez que respiramos , una rama o la otra estarán ocupándose de gestionar dicha función.

Cuando exhalamos, estamos activando el sistema parasimpático. Si nos centramos en el proceso de exhalar , alargando cada salida de aire, de forma automática comenzamos a revitalizar nuestro sistema de frenado.

A través de una respiración meditativa podemos ayudar a rebajar los niveles de estrés, reducir los niveles de inflamación, controlar la presión sanguínea y fortalecer el sistema inmunitario así como los niveles de resiliencia. 

Ejercicios de espiración consciente

Puedes empezar con unos cuantos minutos, de 3 a 5 minutos cada día observando tu respiración, suavizándola de forma consciente para que se haga amplia; una sencilla cuenta de 4 al inhalar y 4 al exhalar y cuando te encuentras cómodo con este ritmo ir aumentando en 1 la exhalación hasta tomarte 4 tiempos en inhalar y 8 en exhalar. 

Otro tipo de ejercicio es respiración alterna Nadi Sodhana. Con el pulgar de la mano derecha cierra la fosa nasal derecha, inhala por la izquierda y exhala por la izquierda una vez. Inhala por la izquierda de nuevo en 4 tiempos, cierra la fosa nasal izquierda (haz pinza con los dedos), libera la fosa nasal derecha y exhala por la derecha en 4 tiempos. Inhala de nuevo por la derecha en cuatro tiempos, cierra y exhala por la izquierda. Esto sería una vuelta: inhala izquierda, mantén, exhala derecha, inhala derecha, mantén, exhala izquierda. Siempre empezando y terminando por la izquierda.Haz entre 5 y 8 vueltas.

No te preocupes en pensar si lo estás haciendo bien o mal y simplemente déjate llevar por las sensaciones y por la atención. 

Es una herramienta para todo el mundo

Si puedes respirar, puedes utilizar esta maravillosa herramienta que es  tu propia respiración para ayudarte a calmar la ansiedad y el efecto que produce a nivel digestivo. Todo el mundo lo puede hacer. El sistema nervioso necesita de cierto tiempo para reentrenarse , date el tiempo necesario, sigue con la práctica y de forma natural todo empezará a colocarse poco a poco. Terminará por llegar la sensación de quietud que archivará tu sistema de forma que siempre sepas cómo volver a tu centro y a un estado de calma simplemente siendo consciente de cómo usar tu respiración.

Las posturas de yoga te ayudan

Posturas muy sencillas de flexión hacia adelante, inclinación lateral o torsión ayudarán a activar la circulación sanguínea a lo largo de la columna vertebral así como a masajear los órganos internos que intervienen en la correcta digestión.

La práctica de yoga, incluso la más sencilla, nos ayuda a detenernos y poner las circunstancias  que parecen llevarnos por delante en perspectiva. Nos da el espacio necesario para observarnos y desde ahí tomar las riendas. Somos mucho más productivos y efectivos cuando no nos nubla la preocupación o una emoción descontrolada. De la misma forma, la relación con nuestro entorno mejora significativamente cuando nos damos tiempo para experimentar nuestro mundo interno desde el espacio de seguridad que nos proporciona la práctica de yoga. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s