Quiéreme cuando menos lo merezca….

……que será cuando más lo necesite.

Leí esta frase en un libro que se convirtió en mi manual de supervivencia durante mi etapa de madre primeriza (y después también)  Bésame mucho de Carlos González 

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Y es una frase que me acompaña después de 13 años cada vez que algo se complica con los que más quiero. Cada vez que no alcanzo a entender, a comprender, a explicarme reacciones propias y ajenas en escenarios que se repiten a pesar de los años y de todo lo que llevamos andado.

Estos días he pasado unos días en familia con mis padres y hermanos. La familia que constituye mi tribu, mi raíz, mi identidad. La familia con la que siguen saliendo a flote las mismas taras que creía había dejado atrás hace tiempo. Sobre todo porque el camino al que me llama la vida es el del autoconocimiento y la transformación. El camino de entender, comprender y tolerar. Y justo, con mi familia de sangre es con quien más me cuesta poner en funcionamiento esas herramientas que conozco y manejo con soltura con todos, menos con ellos……situaciones que me mandan derechita a la casilla de salida.

Carlos Gonzalez decía que los niños suelen mostrar su peor cara a quienes más quieren. Con quienes se sienten seguros, con quienes saben que , a pesar de todo, no les van a fallar, con quienes saben siempre van a contar.  Con sus padres. Porque ahí son libres de mostrarse tal cuál son, sin caretas ni filtros.

Es lo que suele pasar en familia, libres todos de caretas y filtros, nos mostramos tal cuál. Y a veces salen cosas feas y descubrimos que a nuestro camino de entendimiento le queda muchisimo más recorrido aun de lo que imaginábamos. Como con los niños, lejos de juzgar, sentirse ofendidos, condenar un comportamiento y seguir como si nada, se trata de averiguar qué está pasando ahí.

El ejercicio es brutal. Un tesoro de información que no podemos dejar pasar por alto. Para mi, es el verdadero baremo de cómo y dónde estoy en mi proceso hacia la reconciliación conmigo misma. Porque hasta que ese paso no sea definitivo, no podré reconciliarme con nadie más.

La semana pasada hablábamos en clase de un concepto en sánskrito que viene al caso que ni pintado (mira qué casualidad, aunque a estas alturas ya casi todos sabemos que las casualidades no existen…)

Kshanti

Se traduce como la capacidad para saber esperar con calma a que las cosas sucedan PACIENCIA

Como el respeto hacia lo otro o lo que es diferente de lo propio,  hacia ideas, prácticas o creencias, independientemente de que choquen o sean diferentes de las nuestras TOLERANCIA

Como acción por la que una persona disculpa a otra una acción considerada como ofensa, renunciando eventualmente a vengarse, o reclamar un justo castigo o restitución, optando por no tener en cuenta la ofensa en el futuro, de modo que las relaciones entre ambos no se vean afectadas PERDON

Justo las cualidades que  paradójicamente más se nos resisten cuando estamos con quienes más queremos y nos quieren. Ser pacientes, ser tolerantes y saber perdonar. No es fácil verlo, no…

Tanto trabajo por hacer. Pero mi mantra sigue siendo el mismo, el que abre esta entrada,

Quiéreme cuando menos lo merezca, que será cuando más lo necesite

Teniendo en cuenta lo más importante

Empezar por mi

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5 comentarios en “Quiéreme cuando menos lo merezca….”

  1. Totalmente de acuerdo Almudena! Esta frase q a mi tb me sirve de guía desde que la descubrí en mi maternidad pero q la puedes aplicar a todos los ámbitos empezando x nosotros mismos….me la recuerdas hoy y no sabes cuánto te lo agradezco pa hasta nuestros descubrimientos los olvidamos!! Gracias x ayudarme a conectar de nuevo con un mensaje tan poderoso! Ojalá te les muchas personas y madres y padres!!! Te felicito también por tu enorme honestidad, brutal importantísimo el ejemplo q das, inspiras bonita!!! Un abrazo enorme!!