Tu cuerpo, tu historia, tu escucha.

Tu cuerpo te cuenta tu historia hasta el día de hoy. La flexibilidad, la rigidez, la tensión, los dolores crónicos que manifiestas a nivel físico, están directamente relacionados con cómo se ha desarrollado tu vida hasta este momento. Cómo te mueves, a qué ritmo, tu ego, cómo afrontas tus desafíos, cómo expresas tu emociones, penas y alegrías.

La intuición es una cualidad que está disponible para todo el mundo. Es una habilidad, no un talento o un don determinado que se corresponde de forma directa con tu nivel de escucha, atención y seguridad en ti mismo.

Prestando atención a las señales físicas de tu cuerpo  durante la práctica, estarás trabajando los músculos de la atención y de la intuición. Por ejemplo, cuando estás entrando en una postura, y el cuerpo ofrece la primera señal de resistencia, te está diciendo “espera”. Si te detienes y diriges tu respiración hacia ese punto determinado, puede llegar una apertura que produzca un cambio en el tipo de energía que fluye desde ahí.

Si ignoras los mensajes que te envía el cuerpo, más preocupado en llegar a completar la postura final que en el proceso que te lleva a ella, estarás acallando la inteligencia de tu cuerpo. Observa con curiosidad cómo tu cuerpo va cambiando a través de respiraciones atentas y conscientes. Desde la atención en la respiración favoreces que el tejido conectivo se nutra de forma de óptima a través del aporte extra de oxígeno a tu sistema celular. Pero lo más importante, te estás deteniendo a escuchar, a ser consciente de las señales que tu cuerpo te muestra.

Te invito a que le hagas a tu cuerpo preguntas directas: ¿Quién o qué estoy llevando ahí? ¿Qué parte de mi vida se me está atascando?. Los dolores de hombros y de la parte superior de la espalda suelen estar relacionados con asumir cargas y responsabilidades que no nos corresponden. La manera en la que de forma inconsciente tensamos la mandíbula o los párpados nos da información sobre tensión no expresada.  Quizás, al principio, te sientas raro haciéndole preguntas a tu cuerpo. Llevas años ignorándolo y quizás por eso al principio no te lleguen con claridad las respuestas. Pero tras un tiempo, empezarán a llegar.

El dolor en la zona baja de la espalda suele estar relacionado con compresión en las lumbares. Pasamos muchas horas sentados de forma incorrecta e ignoramos la función de los músculos abdominales que precisamente sujetan esa zona. También puede estar relacionado con un bloqueo intestinal que nos está informando sobre la necesidad de un cambio urgente de hábitos en nuestra dieta y en nuestra forma de movernos en la vida.

El dolor es una señal, nos dice que tenemos que cambiar lo que hemos venido haciendo hasta ahora. Lo puedes tratar desde fuera con medicación, fisioterapia y acallarlo de forma momentánea. Pero si no averiguas el origen que lo provoca,volverá.

Las emociones no expresadas, porque no sabemos, podemos o queremos, también se nos atascan en forma de tensión física en el cuerpo. Siente tus puntos de resistencia y tensión, lanza la pregunta y espera la respuesta. Permite que tu respiración, haciendo equipo con tu atención, te ayude a descifrar el mensaje.