Carta a un alumno

Querido alumno,

Te agradezco infinitamente que me hayas escogido para acompañarte en tu proceso de reencuentro y transformación. Antes de nada me gustaría aclararte que no me considero profesora de nada, simplemente transmisora de las herramientas que otros maestros me han transmitido a mi y que a través de mi experiencia personal yo te transmito a ti.

Esas herramientas están destinadas a que descubras  tu verdadero ser, tu voz , tu esencia y te conviertas en tu propio maestro. Entre nosotros no hay distancia, y no tienes que hacer lo que yo te diga sólo porque mi figura en nuestra relación sea la del profesor y la tuya la del alumno.

Cuando pongas tu proceso en manos de otros profesores, intenta elegirlo con mente y corazón y no sólo porque te vaya bien el horario o porque el espacio de práctica esté de moda. Elige a alguien que te inspire confianza, que sientas que te va a servir de guía y huye de los que marquen una distancia o separación. Dar buenas instrucciones técnicas y anatómicas es importante, pero no es suficiente. Hacer posturas avanzadas de yoga, tampoco te hace un buen transmisor.

Tu proceso es tuyo, y está basado en lo que experimentas en primera persona. Yo te puedo mostrar el camino pero los pasos los tienes que dar tú en última instancia.

Te lo he dicho muchas veces en clase. No tienes que demostrar nada. No me tienes que demostrar nada. Mi mirada no te juzga ni te valora, no lo hagas tú.  Cuando coloco mis manos sobre tí, muchas veces no es para corregir o ajustar algo que está fuera de lugar, sólo es para transmitirte calidez, para recorrer las líneas de expresión energética de tu cuerpo, para que sepas que estoy ahí y que puedes contar conmigo. No busco la postura o asana perfectas porque no existen las posturas o asanas perfectas; como decía Iyengar, nos podemos convertir en divinos, pero no somos dioses. Cuando te miro, te veo a ti. A Ti.

Te ayudaré a superar los obstáculos del miedo, la inseguridad, la frustración, el desconcierto, la pereza. Y celebraremos juntos los momentos de trascendencia y despertar.

Me tienes a tu lado para acompañarte en esta especie de  heróico viaje interno y sanador, una experiencia a lo que sólo deberías permitir participar a quien de verdad te da seguridad y en quién sientas puedes confíar.

Un abrazo y gracias

Almudena

 

2 comentarios en “Carta a un alumno”

  1. Que bonito Almudena! Me encanta que lo sientas así y lo tramitas de una manera tan sencilla y sincera. No soy profesora de yoga, pero si he enseñado diferentes materias tanto en mi principal profesión como en los deportes que práctico; sobre todo en estos últimos enseñar se convierte en trasmitir lo que te enseñaron otros y también tu propia experiencia, sin que nada sea última palabra ni verdad absoluta, y a la vez te permite evolucionar en tu propio camino y aprender hasta del alumno más novel. Aunque enseñar siempre requiere un plus de empatía para paritcularizar con cada alumno, enseñar yoga debe ser “peculiar” por no ser una materia totalmente tangible digamos; la espiritualidad de cada uno es única y cada uno la desarrolla a su ritmo, guiar en eso si que es una maestría!! Leyéndote cada vez me dan más ganas de conocerte y recibir tus clases…espero que algún día!! Un abrazo