sin paz ¿donde hay felicidad? Bhagavad GITA Y LOS APEGOS

El poder de la mente es tal que empezamos a creernos la historia que ésta ha creado alrededor de la aversión o atracción hacia un objeto. Nuestra narrativa se transforma en nuestra verdad y, como un tren descarrilado nuestra imaginación, sin freno ni referencia, determina nuestra acción. 

Si no somos capaces de soltar el apego hacia las ideas o los resultados nuestra habilidad para mantener una mente abierta y desde ahí recibir la información que es relevante se ve deteriorada. 

Soltar los apegos a lo que surge así como las ideas preconcebidas es cómo dejar las ventanas abiertas. Cuando no estás apegado hay una cualidad de espaciosidad en la mente como si la brisa de la inteligencia pudiese circular libre a través de las estructuras mentales.

La mente no observada, el ego, equipara ser a tener (objetos, ideas). Y, paradójicamente, es soltando los apegos, especialmente al fruto de la acción, que se facilita la habilidad para mantener la estabilidad en el caos. 

Es esta estabilidad la que nos proporciona la capacidad para mirar profundo en nuestra esencia y encontrar libertad y por lo tanto felicidad. Cultivando este tipo de ecuanimidad es que podemos experimentar de forma plena nuestros apegos, incluso disfrutarlos y dejarnos motivar por ellos, luego ver a través de ellos y soltarlos.

La necesidad de soltar el apego al fruto de la acción es otro tema global que define las enseñanzas del Gita. El apego refuerza el ego que a su vez refuerza la sensación de separación y sufrimiento.  (verso 2.62)

62

. dhyāyato viṣayān puṁsaḥ saṅgasteṣūpajāyate  |

saṅgāt sañjāyate kāmaḥ kāmāt krodho ‘bhijāyate  ||

Por la contemplación de los objetos a través de los sentidos nace el apego, de apego nace el deseo, del deseo nace el sufrimiento. 

Pero soltar el apego puede dar mucho vértigo (ahí dejamos morir conscientemente una parte de nosotros) y Krishna empieza  ,de alguna forma, a tejer una red de seguridad para Arjuna acerca de cómo ir soltando sus apegos a objetos e ideas. Krishna explica que es a través de una práctica disciplinada que podemos encontrar la felicidad. (Bhagavad Gita 2.64-66)

64

. rāgadveśaviyuktas tu viśayān indriyaiś caran  |

ātmavaśyair vidheyātmā prasādam adhigacchati  ||

Sin embargo, desentendiéndonos del apego y de la aversión, una persona con conciencia y autocontrol, aunque los sentidos de percepción estén contemplando el objeto, logra claridad y tranquilidad

65

. prasāde sarvaduḥkhānāṁ hānir asyo ‘pajāyate  |

prasannacetaso hyāśu buddhiḥ paryavatiṣṭhate  ||

En dicha claridad calmada nace la cesación del sufrimiento. En la mente despierta la inteligencia se establece con rapidez

66

. nāsti buddhir ayuktasya na cāyutasya bhāvanā  |

na cābhāvayataḥ śāntir aśāntasya kutaḥ sukham  ||

Para quien no está establecido en el yoga no hay inteligencia singular ni meditación profunda, sin meditación no hay paz, sin paz ¿dónde hay la felicidad?

Soltar el apego es el proceso de desenmarañar las infinitas capas de compresión, percepción errónea, visión, preconcepción, dogma e imaginación. Soltar es en último lugar la capacidad de confiar y reconsiderar, de rendirse y abrazar lo desconocido dentro una percepción clara de lo que está sucediendo. Soltar en el momento preciso es la mayor de las habilidades, la que nos puede conducir a una transformación saludable y a la liberación. Es el apego a nuestros sentidos de percepción lo que nos mantiene estancados y paralizados.

Krishna explica a Arjuna que los yogas entrenan su mente para permanecer cómodos en la quietud y es esta quietud la que nos sostiene en permanecer cómodos en el no saber. 

A través del yoga la mente permanece en calma enfocándose en una cosa mientras no está respondiendo de forma compulsiva a lo que se le presenta y este hecho proporciona claridad a nuestra percepción de lo que observamos de manera que sea más sencillo discernir la mejor acción cuando sea preciso.  

De lo que resulta que enfocar la mente en una sola cosa es el primer paso en el proceso de soltar los frutos de la acción. Y de esta forma descubrimos que todo es un proceso en el que ir paso a paso. Es más fácil ejercitar pequeña dosis de restricciones y retrasar la gratificación inmediata de nuestros sentidos de percepción cada día que soltar el apego a nuestras ideas.

En el proceso de cómo surgen los apegos la mente cabalga impulsos y se queda atrapada en un fin imaginario mientras se va desentendiendo poco a poco de lo que se está presentando en el momento. De esta forma las teorías o respuestas habituales se convierten en el factor decisivo a la hora de dirigir nuestras acciones. 

La práctica yóguica sugerida por el Gita es darse cuenta de cómo surgen las sensaciones que conducen al apego de forma que la decisión de actuar, de responder o no, sea una elección consciente basada en la visión más clara que sea posible obtener dentro del contexto de todo lo demás que va surgiendo. Es es lo que significa ver a través de nuestros apegos. 

Cuando entrenamos la mente a volver a poner la atención e intención en lo que sea que está surgiendo en el momento presente, dejamos de ser esclavos de nuestros sentidos de percepción.

Hasta que no experimentemos el proceso sobre cómo nos apegamos y hasta que honestamente no experimentemos el deseo de poner los apegos a un lado a movernos más allá de los patrones de respuesta habituales y soltar el fruto de la acción, la práctica no será sino una obligación que hacemos para conseguir algo, realizada como medio para un fin y teñida con un sentimiento de renuncia, resignación, resentimiento y autosacrificio. 

Sin embargo, abarcar nuestras circunstancias de manera plena e incondicional, manteniendo (siempre) el sentido del humor, juega un papel esencial en la liberación de apegos.