Cómo mantener el equilibrio

P1040019 (4)
Virab III

Una de las mejores formas de conseguir la perseguida unión cuerpo-mente es practicar posturas de equilibrio, ya que es difícil distraerse mientras intentas mantener la integridad de los elementos que componen la postura.

Hay estudiantes con una práctica muy establecida que todavía se enfrentan a su particular némesis durante los equilibrios.

La clave está en construir la postura desde la base, empezando sin precipitarse. En primer lugar, encuentra un punto fijo con la mirada. De esta forma, tu mente empezará a concentrarse en el momento presente. Mira con atención y respira de forma consciente.

Localiza la base. Con los dos pies en el suelo aún, siente cómo las plantas de los pies se agrandan intentando separar los dedos entre sí y repartiendo el peso de forma homogénea en toda la planta, desde ahí  las piernas se activan y el tronco se alarga.

Quita peso del pie que vas a levantar y ves entrando en la postura manteniendo tu punto de atención con la mirada. Se muy consciente de todo tu cuerpo, pero especialmente de cómo la acción del pie que queda en el suelo se transmite a la pierna, a la articulación de la cadera y desde ahí sube por el tronco. Crea una línea mental de energía que se extienda por todo tu cuerpo. Mantén tu mirada y el gesto suaves.

Los equilibrios encierran una fuerza integradora. Si no encuentras una base sólida, no podrás crecer y expandirte. Nos enseñan lo que supone tener unas raíces firmes y demuestran que sólo desde ahí es posible proyectarse hacia fuera y florecer hasta alcanzar el máximo potencial.